Tsundoku

Desde que descubrí que los libros me hacían sentir bien tan solo de acompañarme mientre hacía los deberes en la biblioteca -primero de Argentona y más tarde de Mataró o de Barcelona- que sufro lo que parece que se conoce como Tsundoku: una excusa para comprar libros que no leerás.

Mesa y paredes llenas de libros en la librería la capell

Revistas

Seguramente este mismo sentimiento hacía que estuviera encantada de trabajar en una librería de arte y arquitectura, aunque por suerte por mis bolsillos, para los libros, siempre he preferido poder tomarlos prestados en la biblioteca. Pero cuando unas navidades buscaba un regalo para mí y descubrí la librería free time que entonces estaba en la Rambla, y sus preciosas revistas, descubrí un nuevo paraíso más allá de las bibliotecas y mi Tsundoku y mis bolsillos empeoraron por siempre jamás.

Revistas en la librería free time de barcelona

Kinfolk

Descubrí y me obsesioné con revistas como kinfolk, cereal, openhouse,… Mi admiración por todo lo que hacían la gente de  kinfolk me llevó incluso a visitar su gallery en Copenhagen cuando fui a ver a mi hermana que vive allí, bien, esta vez y siempre que he vuelto!

Entrada a la Kinfolk Gallery en Copehagen

Y mientras espero que me llegue la novedad de este año, The Kinfolk Garden (sí, en general me hace más ilusión que me regalen y leer los monográficos en formato libro que las revistas) hoy os vengo a hablar de uno de sus libros que más me gustan:

The Kinfolk Home – Interiors for slow living

Fotografía de la portada del libro The Kinfolk Home. - Interiors for slow living de Nathan Williams

Se trata de una recopilación de 35 reportajes a 35 casas hogares que transmiten una sensación de slow living. Para las que no sepáis qué es esto del slow living, ellos lo definen como una forma de vida que reclama dedicar el tiempo a cosas que realmente nos gustan, y disfrutar de ellas. Y en relación al hogar, que juega un papel muy importante en todos los estilos de vida pero especialmente en aquellos que son conscientes del potencial de un interiorismo acorde con nuestros valores, la consideran un espacio de expresión, de descanso, o para compartir momentos con nuestros seres queridos.

Y tal y como habréis adivinado por el carácter de este mismo proyecto tangible y en general de todo lo que hago, personalmente me identifico con esta manera de vivir mi casa (y toda la arquitectura en general). Para mí es esencial sentirme bien en casa, el bienestar, tanto para descansar como para inspirarme con la belleza del espacio y de sus detalles, al tiempo que me gusta que los amigos o familiares que invito también se sientan a gusto en ella. Aunque es verdad que seguramente no llevo una vida demasiado slow, porque me gusta hacer muchas cosas jejeje.

Después de las reflexiones del autor y su mujer de lo que significa para ellos el slow living, y el hecho casi artesanal de construir un hogar de acuerdo con los valores de cada uno, se presentan los 35 hogares de alrededor el mundo divididas en tres apartados:

  • Homes for community
  • Homes for simplicity -> con las que me siento más identificada
  • Homes for slow living

Cada reportaje incluye un texto introductorio donde los propios habitantes explican cómo viven su casa, y varias fotografías, todas ellas preciosas, de detalles de la casa y de sus habitantes, que transmiten este estilo de vida slow. En algunos casos también, se indica mediante una pequeña leyenda los autores o la procedencia de algunos objetos o piezas artísticas.

Además, entre hogar y hogar, encontramos artículos sobre temas relacionados como: cómo encontrar el equilibrio cuando se vive y trabaja en un mismo espacio, la importancia de la luz natural, combinar diferentes estilos y culturas, levantarse temprano, mirar por la ventana, espacio público-privado, vivir con niños o ser anfitrión. Minimalismo, sostenibilidad, vivir en una casa pequeña, clásicos rituales de las casas japonesas, vivir en una antigua fábrica o cocinar para uno mismo. La despensa, crear un espacio de calma en medio de la ciudad, cómo tener plantas en casa, el paso del tiempo, cómo pasar unas vacaciones en casa, delimitar un espacio donde trabajar, los cambios de estación o las casas con historia.

Es pues un libro para entrar en casa de galeristas, diseñadores, ilustradores, chefs,… pero no sólo espacialmente mediante las fotografías, sino también a través de los valores que han tenido en cuenta a la hora de construir su hogar.

1 comentario

Trackbacks y pingbacks

  1. […] jo acostumo a treballar més en espais interiors com els que vam veure a l’altre llibre, The Kinfolk Home, la veritat és que m’han vingut ganes de mimar el mini hortet que tenim a la terrassa de […]

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