Ramon Fort y yo en la escuela-taller de cerámica Ramon Fort de Llers

He recuperado la ilusión por el torno

Lo que he vivido esta semana en el curso intensivo de torno de la escuela-taller Ramon Fort en Llers ha sido tan emocionante que a la que he tenido un momento de calma he tenido la necesidad de ponerlo por escrito.

Aún y que tengo varias entradas a medio escribir:

  • Visita al cementerio (nuevo) de Igualada de Enric Miralles y Carme Pinós
  • Lectura del libro La belleza del objeto cotidiano de Soetsu Yanagi
  • Visita a las exposiciones “Los colores del fuego. Hamada – Artigas” del MNAC y “Visions of Catalonia – Crafting art” del Centre d’Artesania de Catalunya
  • Diario del CFGS de cerámica artística en Llotja

Hoy el cuerpo me pide documentar los recuerdos aún frescos del curso intensivo de iniciación al torno en la escuela-taller Ramon Fort de Llers del 2 al 7 de agosto de 2021, donde he recuperado la ilusión por el torno. Pero antes, os pondré un poco en situación:

Como la mayoría ya sabéis, después de los dos o tres años en la escuela-taller de Argentona con Mia Llauder y Joan Serra cuando era pequeña, cuando terminé la carrera de arquitectura, decidí volver. Aquella semilla que plantaron en mi empezaba a germinar. Estuve un par de años haciendo 3h de clase los jueves por la tarde, pero coincidiendo con la covid-19, me di cuenta de que tenía muchas ganas de aprender más y más. Mia me recomendó que sí quería aprender a tornera, hiciera un curso en la escuela de la Bisbal o con Ramon Fort en Llers, que aprendería mucho. Pero el verano pasado todo era demasiado extraño y hasta esta semana no ha podido ser. Incluso he estado un curso «entero» (por el trabajo muchos días llegaba tarde) haciendo torno en Llotja, pero por lo que sea no conseguí conectar y le terminé hasta cogiendo un poco de manía. Hasta el pasado lunes.

Façana de l'escola taller de ceràmica Ramon Fort a Llers, a l'alt empordà

Día 1: Cuencos

Después de unas noches intranquila, el lunes 2 de agosto llegué puntual en Llers. (Como tengo bastantes problemas para dormir, y aprovechando que la familia de mi pareja tienen una casa en Albons -a 30 ‘en coche- no me quedé en la casa sino que iba y volvía cada día, también para comer.) Me recibió Anna y enseguida me presentó a Ramon y al resto de chicas que estaban terminando de desayunar. 10 minutos más tarde entrábamos todas (7 y yo) en el taller -un espacio muy agradable- y enseguida entrábamos en materia.

Ramon comenzó explicando cómo teníamos que amasar el barro (en forma de «cara de perro», como lo hacíamos también en Llotja) y cómo hacernos una peya sobre la que haríamos varios cuencos. Con la peya preparada, fuimos hacia los tornos y Ramón nos fue explicando cosas: cómo centrar y amasar el barro subiéndolo y bajándolo tres veces, cómo introducir los dedos pulgares, la primera pinza, la segunda,… Cosas básicas pero que yo no tenía claras porque en Llotja no las había integrado y no las hacía bien. Por ejemplo para centrar y amasar el barro, me dolían las muñecas de la fuerza que hacía, y es que obviamente no lo hacía bien. Con lo que nos explicó el Ramón de apoyarnos en la cadera enseguida vi la luz. En serio, no os podéis imaginar lo frustrante que era cada vez que me enfrentaba a una peya, pasarme largos ratos intentando centrarlo haciendo más y más fuerza hasta quedar agotada física y mentalmente.

Ramón Fort y yo en la escuela-taller de cerámica Ramon Fort de Llers

Yo escuchando atentamente al maestro. Gracias por la foto Esther!

Una vez hubimos visto cómo se hacían los cuencos (nunca los había hecho así) en la peya, ya nos pusimos nosotros. Centrar y amasar la peya subiéndola y bajándola tres veces, introducir los pulgares y marcar el final exterior de la pieza con los índices, repartir el barro y abrir poco a poco con la primera pinza la peya -siempre abriendo menos de la pieza final- y terminar la forma interior con la media luna. Para finalmente terminar de marcar y abrir con la media luna el final de la pieza y cortarla con el hilo abierto haciendo una especie de movimiento de cowboy para poder cogerla sin que se deformara. La verdad es que otra cosa que me sorprendió fue que -excepto los platos- aprendimos a sacar todas las piezas del torno sin que deformaran (y sin utilizar decapadora).

Primeros cuencos a fin de pastón hechos al intensivo de turno de la escuela taller de cerámica Ramon Fort

Primeros cuencos sobre la peya

Llegué a casa con la sensación de haber aprendido tantas cosas y con el miedo de olvidarme de algún detalle, que me puse en la cama a tomar apuntes de todo lo que recordaba.

Apuntes y dibujos del intensivo de turno de la escuela-taller de cerámica Ramon Fort

Día 2: Retorneado de cuencos y haciendo cilindros

El segundo día comenzamos con una demostración (siempre detallando cualquier movimiento) de cómo retornear los cuencos que habíamos hecho la tarde anterior, y que dejamos secar toda la noche. Nos enseñó a hacerlo tanto sobre un soporte -que también nos enseñó a construirse como sobre el plato del torno. Una vez aprendida la teoría, nos pusimos nosotros, utilizando un soporte que nos ayudó a construir. Centrar la pieza, nivelar el culo con la media luna, retornear las paredes apoyándonos sobre el centro de la base, retornear el culo haciéndole el pie, si es necesario terminar de repasar el contorno superior, y finalmente sacarlo de la peya marcando con la medialuna y cortando con el hilo a lo cowboy para cogerlo con 4 dedos.

Bols retornejats fets a l'intensiu de torn de l'escola taller de ceràmica Ramon Fort

Por la tarde estuvimos haciendo cilindros. La verdad es que quedé sorprendida de lo bien que me salieron los dos o tres cilindros que hice. Uno hacía más de 30 cm de altura, increíble, nunca había hecho nada igual. Estos no los guardamos, sino que los cortamos con el hilo por la mitad para ver cómo estaban las paredes, y la verdad es que incluso por dentro estaban bien! Sé que mucha gente calcula las piezas con el peso de la peya inicial pero allí no los pesamos en ningún momento. Eso sí, Ramon nos iba diciendo que conforme íbamos avanzando, nos hiciéramos las peyas cada vez mayores para seguir mejorando.

Llegué a casa tan satisfecha de lo que había conseguido hacer en dos días que hice un reels por instagram y prácticamente me fui a dormir porque estaba muy cansada.

Día 3: Cuellos estrechos en botellas y jarrones con barriga

Ese día fue el más impresionante para mí. Después de haber hecho (y cortado) los cilindros el día anterior por la tarde, ese día les incorporamos un cuello estrecho. Empezamos como siempre con una demostración del Ramon de cómo hacerlo: Construir un cilindro, siempre cerrado, y guardando una reserva por el cuello, que cerraríamos poco a poco con la primera pinza y con el dedo pulgar para ir corrigiendo la curva. Cada vez nos salían mejor, más largos y más estrechos. Súper 🙂

Por la tarde incorporamos a estas «botellas» de cuerpo cilíndrico, una barriga de manera que las piezas salían más estilizadas. Después de la demostración de Ramon (donde también nos enseñó cómo añadirle una base nueva en una pieza que se había agujereado) nos pusimos nosotras, y, dos días más tarde de haber aprendido a centrar como aquel quien dice, ya hice mis primeros jarrones de cuello estrecho! Uno de ellos me quedó casi sin cuello porque me quedé sin barro pero al final es lo que más me gusta de todas las piezas que hice 🙂

Tornejant gerros amb coll estret a l'intensiu de torn de l'escola-taller Ramon Fort

Día 4: Retorneado de las piezas con cuellos estrecho

Gerros amb panxa i ampolles cilíndriques amb coll estret fets a l'intensiu de torn de l'escola taller de ceràmica Ramon Fort

El jueves, después de una noche húmeda que no secó demasiado las piezas, comenzamos el día sacándolas en el patio para que, sin que les tocase el sol, se secaran mejor. Seguidamente volvimos al taller y Ramón nos enseñó cómo debíamos retornear las piezas que habíamos hecho el día anterior. Construirnos el apoyo, ponerle la media, y empezar a retornear la pieza boca abajo, primero las paredes, después construyendo el pie, y finalmente dándole la vuelta y, de las paredes en el cuello, haciendo también. Estuvimos todo el día retorneando y al terminar, subimos las piezas a la terraza para que se secaran el máximo antes de ponerlas en el horno al día siguiente. Y para casa.

 

Si el miércoles llegué emocionada, el jueves que fue uno de mis mejores días cerámicamente hablando, no os lo podéis imaginar. Volví a hacer un reels porque me parecía increíble todo lo que estaba aprendiendo a hacer, y dormir, que tanto torno y emociones cansan!

Día 5: Más jarrones, platos (y cena)

El viernes antes de todo fuimos a la terraza a poner las piezas, ya bañadas por el sol, sobre soportes (cocidos) para poder girarlas y que se secara mejor de la parte inferior. Seguidamente bajamos al taller donde seguimos practicando con los jarrones de cuello estrecho, esta vez para abrirlos y analizar la construcción. Y por la tarde, después de haber bajado las piezas para ponerlas al horno (muy lento porque no estaban del todo secas) Ramón nos enseñó cómo añadirle un cuello a una pieza que se había quedado sin barro para el cuello, y cómo hacer platos, tanto en la peya como sobre el plato del torno. Estuvimos practicando hasta las 20h, y entonces nos despedimos de los tornos y dejamos todo el taller recogido, a excepción de mi torno (donde el Ramon hacía las explicaciones).

Al finalizar, las chicas que estaban instaladas allí se fueron a duchar y el resto fuimos a ver la sala de exposiciones que tienen en la misma casa, y compré un par de piezas que me encantaron: ambas de color negro: P Después preparamos la cena de despedida que hicimos en su jardín, fantástico todo, y para casa a dormir que al día siguiente tocaba madrugar igual!

Día 6: Piezas especiales, peticiones y dudas. Apertura y vaciado del horno

El último día sólo trabajó Ramon, como que (creo que casi) todas nos habíamos comprado su libro -con fotografías mucho mejores que las que podíamos hacer nosotras con el móvil de cada paso- le pedimos que nos explicara en directo algunas piezas especiales como el candelabro, el donut, el tiesto de vacaciones o una de las piezas que le había comprado. Él nos iba repitiendo que ya éramos capaces de hacer todo lo que quisiéramos, que todo se hacía con las mismas herramientas y movimientos que habíamos estado practicando estos días, que ahora sólo nos quedaba jugar con la imaginación. ¡A ver si cuando llegamos a caso es verdad!

Al terminar, fuimos a abrir los hornos y cada una a empaquetar nuestras piezas. Bueno, y Ariadna se llevó además un jarrón hecho por Ramon y firmado por todas! 🙂 Y poco más, nos despedimos y volví hacia Albons. Mientras volvía con el coche, repasaba mentalmente todo lo que había aprendido en tan solo una semana y me sentía súper afortunada de haber podido asistir a este curso. ¡Ojalá poder volver el año que viene o cuando sea para seguir mejorando! ¡¡¡He recuperado la ilusión por el torno!!!

¡Muchas gracias por todo Ramon, Anna y compañeras por esta maravillosa semana!

Os dejo algunas fotografías de mis piezas:

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