El pasado 22 de enero se inauguró una exposición del profesorado de la Escola Llotja en la Nau U de Sant Andreu. Cuando se nos ofreció la posibilidad de participar, decidí hacerlo porque me hacía ilusión exponer como profesora en el mismo lugar donde, años atrás, lo había hecho como alumna. Pero el día de la inauguración volvió a aparecer una idea que me acompaña desde que me considero “artista”: ¿por qué exponer?

Y es que, de ser artista, lo que realmente me gusta es hacer. Ya sea a través del trabajo más o menos directo con la materia, o a partir de un concepto o tema en el que quiero profundizar, aprender, proyectar… —por eso disfruto tanto siendo profesora de proyectos—, construir un relato, hacerlo tangible, probar y materializar la obra. Y, como mucho, hacer fotos y compartir el resultado final por escrito o mediante imágenes.

Y aquí es donde surgen mis dudas. Quizá no es que no me guste exponer, sino que no me gusta exponerme. No me gusta ser el centro de atención. No me gusta exponer por exponer. Si expongo, es porque tengo algo que decir, para compartir un proceso, un pensamiento, una investigación. Pero exponer como gesto vacío, como simple acto de visibilidad, no.

Y, en cambio, me gusta mucho ir a exposiciones. Sobre todo cuando existe la posibilidad de escuchar a la artista explicar qué quiere decir, qué la mueve, qué hay detrás de las piezas. Sé que el arte a menudo está hecho para emocionar o para transmitir sin dar más explicaciones, pero a mí me gusta conocer las intenciones de la autora, además de descubrir los procesos. También me gusta ver proyectos de alumnas o amigas, asistir a presentaciones, entrar en otras miradas. Y quizá por eso esta manera de escuchar y mirar conecta tanto con mi manera de enseñar como profesora: compartir, acompañar a mis alumnas en su camino creativo, sin imponer, ofreciendo herramientas, espacios y preguntas.

Entonces, quizá lo que realmente no me gustan son las inauguraciones: el aire protocolario, la presencia social, la exposición constante. O quizá solo sea que soy tímida. ¿Se puede ser artista y no querer exponerse? ¿O simplemente no querer formar parte de aquel ritual?

Sea como sea, si tenéis curiosidad por ver qué hacemos las “profes” más allá de dar clase, la muestra se puede visitar hasta el 6 de marzo en la Nau U de Llotja Sant Andreu.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable: Tangible

Finalidad: Responder a vuestros comentarios

Derechos: Podéis ejercer vuestros derechos de acceso, rectificación, limitación y supresión de vuestros datos en este formulario así como el derecho a presentar una reclamación a una autoridad de control. Para más información podéis visitar nuestra política de privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.